Casas de Campo
Qué bonito es tener un sitio donde poder escapar de las obligaciones, el estrés diario, las prisas,… Las casas de campo nos ofrecen esto y mucho más. A nivel decorativo se prestan a llevar nuestra imaginación al límite, ¿quizás porque todo aquello que nos sobra de nuestras primeras viviendas van a parar a las casas de vacaciones?. Es posible que parte sea por ello, aunque también el lado bucólico nos lleva a pensar en las cosas que nos producen bienestar. Así que uno puede pensar, “este cojín me encanta, me lo llevo; esta silla es preciosa, ya le buscaré un huequecito; ¿me pegará este tapizado tan elegante en mi casa de campo?, y por qué no…”
Lo que quiero decir es que al final son casas que se prestan a las mezclas, a buscar piezas acojedoras, donde nada sobra y todo forma un conjunto armónico. Sus construcciones también ayudan, ya que suelen incorporar materiales típicos de las zonas donde están ubicadas. Particularmente adoro los suelos hidráulicos o aquellos que dibujan dameros, las vigas vistas, las chimeneas, los gruesos muros, sus jardines y espacios al exterior, las cocinas con muebles de obra y puerta de carpintería, o las grandes campanas también de obra. Son características que nos transportan a otras épocas.
Os dejo una representación de estas casas de campo, unas más rústicas y otras algo más modernas, pero todas con un gran encanto. Son de la revista Mi Casa.









































